Propuestas para mejorar el actual sistema. Educación 2020.

Posted on septiembre 17, 2008

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Es interesante ver cuándo algo causa ruido y por qué. Vemos que la ley que hace que una propuesta cause revuelo entre la población es la exposición de postulados simples,  de una manera simple. Y Educación 2020 es un hermoso ejemplo de simplificación de propuestas. Dirigida por Mario Waissluth y blindada por el Centro de Estudiantes de Injeniería (no podía resistirlo) de la Universidad de Chile, el Centro de Alumnos de Ingeniería de la Universidad Católica, y el Centro de Estudiantes de la Universidad Diego Portales, esta propuesta ha logrado cruzar todos los espectros en base a un mantra suficientemente simple.

  1. ¿Qué queremos lograr? “Que el 20% más rico y el 20% más pobre de Chile tengan una educación de un nivel similar para el 2020″.
  2. ¿Cómo se hace? Aumentando las competencias de los profesores, y reformando el Estatuto Docente para incorporar incentivos mayores para que los profesores se especialicen.
  3. ¿Por qué? Porque las pruebas internacionales nos muestran entre los últimos lugares en educación, porque denigrar la educación fue en este país, por mucho tiempo, una política de estado.
  4. ¿Qué tenemos que hacer? Bueno, ofrecerle a los profesores un sueldo de $1.000.000 promedio por lo menos para que las personas con altos puntajes PSU se decidan por la pedagogía; capacitar y retirar si es necesario a nuestros profesores actuales, cierre de carreras de pedagogía “Marmicoc”, institutos profesionales de dudosa calidad enseñando pedagogía, echar a los directores vitalicios, y muchas otras cosas.

¿El problema? Mucho de esto requiere una reingeniería seria de la orgánica educacional, que debe partir de la Ley General de Educación, y continuar con las leyes que nos rigen. Y Educación 2020 no se hace cargo de muchos puntos importantes.

Más problemas de los que creíamos.

La gente de Educación 2020 debe saber que, al problema de los directores vitalicios tenemos que agregar otro: el de los directores apitutados. Cualquiera que se haya dado vuelta por un liceo municipal no emblemático comprobará con horror cómo en algunos casos los puestos de profesores, inspectores y directores son usados por los alcaldes para pagar favores políticos, a vista y paciencia de los estudiantes y de sus padres.

La única solución realista para estos problemas es el cambio de la gestión actual de los colegios municipalizados, para que dependan de un órgano estatal y descentralizado funcional y territorialmente. Este órgano, a diferencia de las corporaciones municipales estructuradas como corporaciones de derecho privado, estará bajo el control estricto de la Contraloría General de la República. Los nombramientos pasan por un proceso de concurso público. Y, aunque el pitutaje aún es posible, al definirse los nombramientos a nivel regional les cortamos las alas a los alcaldes para que favorezcan a quien quieran.

Sin embargo, este debate es eludido por Educación 2020. Simplemente su solución es la reforma al estatuto docente, que si no es acompañada por lo anterior, va a terminar en que los municipios van a preferir a los profesionales que el sistema vaya dejando fuera, por ser más baratos, o por cumplir con favores políticos. Y le van a hacer un flaco favor al estudiante de liceo municipal.

El huevo o la gallina.

Nosotros sabemos que existen dos universidades que concentran la mayoría de las preferencias al momento de entrar a estudiar: la Universidad de Chile, y la Universidad Católica. ¿Y dónde está la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Chile? Pisoteada, humillada, separada, y convertida en una vergonzosa imitación de lo que alguna vez fue. Convertida en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, comenzó no sólo a recibir alumnos de bajos puntajes PSU, sino que a bajar su misma calidad académica.

Educación 2020 se perdió toda la teleserie que fue la fallida reincorporación de la UMCE a la Universidad de Chile, teleserie que tuve el honor de escuchar de labios de uno de sus protagonistas principales: el ex rector de la Universidad de Chile, profesor Luis Riveros. En resumen, una de las grandes razones que frenaron la reincorporación de la UMCE a la Universidad de Chile, además de la pugna de poder entre su rector y el aparato administrativo de la Universidad de Chile, fue que, al ser evaluada con los instrumentos de evaluación interna y con los estándares de la Universidad de Chile, la UMCE no pasó el examen. Así de simple.

Esto nos deja con sólo una escuela de Pedagogía de un nivel superior: la de la Universidad Católica. Entregarle en bandeja el liderato de las pedagogías, donde se enseña a los niños sus primeras letras y sus primeros conocimientos, a la Iglesia Católica, no es una buena idea si lo que queremos promover es la libertad de pensamiento para todos los habitantes de Chile.

Volviendo al debate, una de las cosas elementales que Educación 2020 tiene que hacer para capacitar a los profesores que están en el sistema, recertificarlos, e incentivar a los jóvenes con más altos resultados en la PSU a estudiar pedagogía, es asegurarse que las escuelas de pedagogía estén al nivel. Por algo nos dicen que desean el cierre de carreras de pedagogía espurias, que entregan el título de profesor a personas no calificadas. Y sucede que la mejor escuela de pedagogía es la de la Universidad Católica, y está a años luz de las demás.

Esto definitivamente tiene que cambiar. Aquí se trata de un problema de huevo y gallina. Si podemos criar gallinas superiores, podremos tener mejores huevos para generar aún mejores gallinas. La derogación del D.F.L. 4 / 1981, Ley de Crédito Fiscal Universitario, permitirá que el Estado pueda asignar, mediante decreto, fondos a las universidades del Estado, fondos que servirán para que ellas puedan mejorar sus pedagogías. Ellas no se rigen por el lucro; se rigen por la excelencia. Lo han demostrado luego de décadas de sobrevivencia. ¿Y dónde está un pronunciamiento de Educación 2020 sobre esto?

¿Libertad de malenseñanza?

Una vez que tenemos escuelas de pedagogía de calidad mediante la redirección de los recursos estatales, falta un elemento importante que menciona Educación 2020, al cual volvemos, a propósito de nuestro análisis de la LGE. ¿Cómo vamos a cerrar las escuelas de pedagogía mulas, cuando la sola posibilidad de cerrar escuelas de pedagogía es vista como una amenaza a la libertad de enseñanza?

Este es un debate que aún no se da, porque el trozo que hay de la Ley General de Educación nos habla sólo de la enseñanza básica y media. Aún falta un proyecto para las universidades. Y mientras tanto, nos regiremos por la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza actualmente vigente, que no permite hacer una cosa como esta.

Un esfuerzo tímido en el sentido de asegurar algún mínimo grado de calidad fue la Ley de Acreditación, pero ese esfuerzo fue fagocitado por las pocas atribuciones que se le dio al organismo acreditador, y, sobre todo, a la carencia de facultades para el cierre de universidades que fallan en el proceso de acreditación, en conjunto con la falta de acreditación obligatoria.

Lo que Educación 2020 pide es anatema para la actual Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza. ¿Les he mencionado que ellos no han asumido este debate aún?

Raya para la suma

Educación 2020 tiene sin lugar a dudas muy bonitas pretensiones. Pero, para que sea más que un simple movimiento ciudadano incapaz de rasguñar a los poderes fácticos de la educación, tiene que hacerse cargo de cosas como estas. Tiene que estudiar más el tema. Generar informes y documentos, y su propia visión sobre la orgánica que quiere para la educación. Y, en el proceso, va a revelar una naturaleza ideológica que no le va a gustar a mucha gente.

Espero que la gente de Educación 2020 vea esto y se sume al debate. Estoy muy interesado en que, mediante sitios como estos, podamos generar juntos una propuesta más completa para lograr el objetivo de mejorar la educación para todos los chilenos.

Si un consejo puedo darles, es el siguiente: no teman mostrarse. Son gente inteligente, que puede hacer propuestas buenas. Sé que ustedes tienen una postura ideológica, porque la política y la ideología son inseparables, y lo que ustedes hacen es política. Yo también. Y el título desafiante, energía:radical, que enarbola casi como bandera mi postura, el radicalismo, no ha impedido que mis textos sean tomados en cuenta.

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