Quickie: El fin del Crédito con Aval del Estado.

Posted on abril 25, 2012

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Y parece que se va a acabar. Apenas la oficina de recepción de proyectos del Congreso lo tenga, lo analizaré, pero al parecer el proyecto que por fin acaba con el Crédito con Aval del Estado aún no está redactado. Felicitaciones enormes a Harald Beyer, y al equipo de educación de Sebastián Piñera, que han deshecho uno de los mayores desaguisados de la Concertación.

Además, es notable la implicancia política de esto. Estoy seguro de que, si Harald Beyer hubiera sido el ministro de educación en 2011, no habría habido ni la mitad de las protestas que hubo. Y eso por una simple razón: el timing político de esta medida es preciso, y es un misil dirigido al corazón de la ConFECh. Esto por varias razones.

  1. No hay letra chica. No es que no la haya en estricto rigor, sino que lo que calificaba como letra chica fue expuesto por Beyer con una letra idéntica al resto de la propuesta. En corto, el Fondo Solidario y las becas intrauniversitarias se acabaron y van a ser reemplazados por el nuevo esquema de créditos y becas. Las universidades estatales no van a administrar fondos de crédito ni ayuda a sus estudiantes y los trabajadores de la sección correspondiente van a desaparecer. Eso va a traer problemas a un buen número de funcionarios y va a causar que los sindicatos de las Universidades presionarán a las federaciones de las Universidades para que el proyecto de Beyer sea rechazado.
  2. Los movimientos políticos de izquierda no oficialistas en las federaciones tienen ante sí una enorme oportunidad. Desbancar a los comunistas. Y para hacerlo, tienen dos importantes falacias en su arsenal: la falacia ad hominem (si es Beyer, es lucro) y lo injusto que es que el gobierno ayude a los estudiantes de universidades privadas, porque los estudiantes de universidades estatales deberían ser ─según esta visión─ los únicos merecedores de ayudas estudiantiles. Propulsados por las asociaciones de funcionarios, estos pensamientos podrían tener algo de agua en la interna de la política universitaria.
  3. Todo lo anterior significa decir adiós a los deseos de ConFECh de integrar a federaciones de universidades privadas post-1981, y hola a la división del movimiento estudiantil.

Felicitaciones, de nuevo, a Harald Beyer. Estoy seguro que su talento político no será reconocido, pero, si de talento político puro se tratara, Beyer se come con papas fritas a Allamand.

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Posted in: Personal